DIOSES DE EGIPTO: Un truño en toda regla

¡Saludos, mis pequeños bujarrillas!!!... Después de largo tiempo sin asomar la gaita por estos lares, he vuelto para daros la barrila con una nueva "mierdi-critica".

¿Y qué vamos a criticar en esta ocasión?

Una película.

¿Es el film en cuestión lo suficientemente bueno para romper el silencio en el que me había sumido?

No.

Y aunque no cumpla con los estándares de calidad suficiente, ¿merece la pena una crítica por la originalidad que desprende el metraje?

Ni por asomo.

¿La película es interesante, intrigante y merece que se le haga un "destripe" en condiciones?

Para nada.

¿Acaso las interpretaciones de la que hacen gala los actores es algo digno a tener en cuenta?

He visto a simios del zoo actuar con más verosimilitud que el elenco de este film.

Entonces... ¿Por qué cojones salgo de mi exilio para criticar algo de tan poco interés?... ¡¿Alguien me lo puede explicar?!!!... Quizá es porque en la televisión están retransmitiendo el discurso de investidura de Rajoy y bueno... Eso sí que es aburrido, así que no se me ha ocurrido nada mejor que daros la brasa con este destripe del "peazo" film de...


Bien, la película de Dioses de Egipto es una tontería como la copa de un pino que se resume en un "pis-pas".

Resulta que lo que nos habían enseñado en el colegio era todo una burda mentira: En el Antiguo Egipto no reinaban los faraones, sino que gobernaban los dioses, unos seres de tres metros de alto, muy guapos y con unas facciones nada egipcias y sí muy súper-occidentales. Podían vivir mil años y, debido a su envergadura, gozaban de una fuerza sobrehumana. Pero además de todo esto...

¡Podían convertirse en putos Transformers metalizados, que "cantaban" un huevo a efecto digital de ordenador, realizado con poco gusto!!!

El argumento de la película en cuestión es el siguiente...

Este gran film comienza con los actos de coronación de Horus, el primogénito del rey Osiris. Horus (interpretado por Nikolaj Coster-Waldau, más conocido por su papel de Jaime Lannister, en la serie Juego de Tronos) es un dios "maravillosamente" benevolente y "exageradamente" honrado y por ello es merecedor de la corona que le convertirá en gobernante de todos los egipcios.

Pero antes de finalizar estos actos de coronación, aparece por allí el dios Seth, interpretado (es un decir) por Gerard Butler, famoso actor escocés que se embutió en el papel del rey Leónidas en la película 300).

Horus, como es "increíblemente" encantador, se alegra mucho de ver a su tío Seth (que por si no os habéis dado cuenta, también es hermano de Osiris)... En fin, "pa" no alargarme... Seth es una "joyita" de dios, pues es el tío favorito de Horus y también el hermano favorito de Osiris (es lo que pasa cuando has interpretado a Leónidas, que inexplicablemente le caes bien a todo el mundo).

Y entonces, tras soltar un par de frases idiotas, Seth mata a su hermano y le arranca los ojos a su sobrino, con lo cual cabe preguntarse: Si este "hijo puta" es el pariente favorito de ese par de mendrugos... ¿Cómo será esta familia de dioses?

Pues eso... Dejo esta profunda reflexión para vuestra más intensa meditación cuando estéis en el baño plantando un pino.

Tras la extracción ocular sin anestesia, Seth destierra a Horus (yo, de ser un dios que arranca ojos, en vez de desterrar a mis enemigos, los mataría y así me ahorraría todo el "papeleo" posterior).

Horus, "portentosamente" ciego (que ahora es tuerto, al haber recuperado uno de sus ojos, algo que a estas alturas ya no importa mucho al espectador), acaba siendo acompañado en su exilio por un mortal (los mortales son iguales a los dioses, excepto por tener una estatura normal, vivir una media de cincuenta años y no poder convertirse en gilipollas metálicos generados por ordenador). Durante el viaje, el humano enseña al dios (aunque Horus no lo necesita porque siempre ha sido súper-guay) humildad, humanidad, bondad y muchas otras cosas bonitas terminadas en "ad" (imbecilidad, anormalidad y falsedad).

Tras este aburrido viaje, llega el encuentro con el "malo-malote" (aunque Leónidas nos cae muy bien a todos).

Hostias a tutiplén delante de una pantalla verde y más pésimos efectos especiales.

Victoria del bueno.

Coronación, ahora sí, con final feliz... Y gracias a Dios...

FIN

Como ya he dicho anteriormente, un guión fascinante y original que jamás se ha visto en una sala de cine.

Y ahora pasemos a las reflexiones y las soplapolladas derivadas del visionado de este truño cinematográfico.

Esta película es un ñordo de tres pares de cojones, que no aporta una mierda, pero que deja unas conclusiones que, para ser fiel a mi enervante forma de expresarme, enumeraré con sumo gusto:

1.- Hollywood se está transformando cada vez más en una industria que produce en serie películas de forma masiva, olvidándose de forma exponencial de la vertiente artística o creativa... Y como sabemos muy bien que no nos creéis del todo, aquí os reproducimos la conversación verídica que tuvo lugar en los despachos de los ejecutivos de la productora a la hora de gestar el proyecto de este film.

—Pues bueno Bob, parece que se acerca el verano.
—Sí, Tom, parece que sí...
—Habrá que hacer un buen blockbuster de ciento cincuenta millones de dolares para dar salida a todo el dinero negro de esta productora, ¿no crees?
—Sí, Tom, lo creo...
—¿Cuál es la serie de televisión que está de moda ahora? ¡Ah, sí! La película podría protagonizarla algún guapo que salga en Juego de Tronos.
—Sí, Tom, podría...
—Y el malo sería el rey Leónidas que en esto del mundo de la antigüedad seguro que está muy informado. ¿Cómo se llamaba ese tío?... ¡Ah, sí!... Gerald Butler,.. Creo que en el blockbuster del invierno pasado hizo el papel de bueno, ¿no?
—Sí, Tom, lo hizo...
—Por desgracia, el cine de súperheroes es lo que mas vende ahora, ¿no?
—Sí, Tom, lo es...
—Y no tenemos ninguna puta licencia, ni de DC, ni de Marvel, ni de Dark Horse.
—Sí, Tom, no tenemos...
—Pero aún conservamos en un almacén esos decorados y trajes que sobraron de "La Momia", ¿no es así?
—Sí, Tom, así es...
—Pues entonces.... Déjame pensar... Cogeremos el guion de la película de Thor, que tuvo una buena recaudación  y cambiaremos al dios nórdico por otro dios al que le valgan los trajes del almacén... ¡Lo tengo!... ¡Horus!... Sustituiremos a Odín por Osiris y a Loki por Seth. Después haremos que se den de hostias entre ellos y que se conviertan en Transformers generados por ordenador y así consigo que mi sobrino practique para ese cursillo que está haciendo de Photoshop. Además los robots que se transforman en otras cosas gustan mucho a los niños y con la licencia del merchandising de los muñecos podremos sacar una pasta. Luego haremos que los personajes se sigan dando "leña" con armaduras parecidas a la de los Caballeros del Zodiaco y así podremos vender más muñecos, muchos disfraces en Halloween y rentabilizar aún más la película. Después, en un giro inesperado del guión, haremos que el bueno encuentre la humildad por el camino y otras palabras bonitas acabadas en "ad", como asquerosidad. Podríamos incluir aquí a un actor joven y anodino que haga las veces de mentor para que el público juvenil se identifique con este personaje y se deje el dinero en taquilla. También podríamos poner a varios actores de televisión que estén ahora de moda, aunque actúen como el culo y... ¡Ya esta!!!... ¡Tenemos película!!!... Lo hemos vuelto a lograr, Bob... ¡Somos unos putos genios!!!
—Sí, Tom, lo somos...

Creo que me he "explicao".

2.- Hay actores que, por no perder comba, a veces la cagan... Con esto me refiero a Waldau, un tipo que, en mi opinión, es un interprete francamente bueno y creo que a sabiendas del tirón que sabe que tiene al ser uno de los protagonistas de la serie por antonomasia de la actualidad (Juego de Tronos) quiere aprovechar el empujón que le brinda ser Jaime Lannister, lo cual es muy licito y muy inteligente... Pero siempre que se elija bien la producción en la que se participa.

Aquí os reproducimos la conversación telefónica real que tuvo lugar entre el actor y los ejecutivos responsables de Dioses de Egipto:

Ring, ring, ring...

—Sí, ¿quién es?
—¿Está Jaime Lannister?
—Sí, soy yo.
—O sea, que usted es el señor Jaime, el que sale en Juego de Tronos.
—Sí... Bueno, no... En verdad soy Nikolaj, el que interpreta a Jaim...
—Pues perdone, yo quería hablar con Jaime. Disculpe las molestias.
—¡No, no!... ¡Si soy yo!
—¿Pero usted no se llama Nikolaj?
—Sí, pero también soy Jaime Lannister en la serie de televisión.
—Ah... Pues... Sepa que lo lamento mucho y que le entiendo perfectamente... Yo tengo un hamster al que han diagnosticado personalidad múltiple y un buen día te lo encuentras en su jaula royendo pipas, como al día siguiente en frente de la puerta lanzando una especie de extraños y agudos ladridos, intentando asustar al gato de la vecina del quinto...  Es un poco frustrante, sobre todo cuando se niega a tomar su medicación de las siete de la tarde...
—Ya... Pero yo no tengo ningún problema de personalidad múltiple...
—¿No me ha dicho que usted es Nikolaj y también es Jaime?
—Sí, pero...
—O sea, ¿que por el día no trabaja en un local de comida rápida y por la noche se transforma en una "locaza" que hace strip-tease por cinco dólares la hora?...
—No... Yo soy un actor...
—¡Pues qué causalidad!!!... ¡Eso estoy buscando para mi película!... ¿Por qué me mete tanto rollo e intenta liarme?
—Si todavía no he dicho nada.
—Ni falta que hace. ¡Tengo el papel de su vida!!!... Usted será Horus, un dios egipcio, al que vestiremos con los restos de vestuario de la película de La Momia, y medirá tres metros y se podrá convertir en un Transformer, plateado o dorado, así mi sobrino podrá practicar con el Photoshop y quizá se labre una carrera en el futuro, porque no le gustan las matemáticas y mi hermana está toda preocupada porque dice que es muy desgraciada ya que el butanero la dejó preñada de un chaval que no sabe hacer la O con un canuto y yo, además de ayudarla, me ahorro un montón de pasta en efectos especiales, porque... ¿Quién quiere ver efectos especiales de primera categoría cuando podemos contar en la película con un "actorazo" como Leónidas?... ¡Ese tío le cae bien a todo el mundo!!!... Por cierto, señor Nikolaj-Jaime, ese tipo tiene la misma enfermedad mental que usted y anda diciendo por ahí que se llama Gerard-Leónidas... Ustedes los actores tienen un problema cerebral muy grave... Bien, ¿qué me dice?..., ¿Está dispuesto a trabajar en nuestro proyecto?
—Eeemmmhhh...
—¡Genial!... ¡Lo hemos vuelto a lograr!... ¡Somos unos putos genios!!!
—(Voz que se escucha al fondo del despacho) Sí, Tom, lo somos...

Creo que me he explicado.

El señor Nikolaj Coster-Waldau se ha precipitado en su decisión de elegir un papel protagonista en una película para la gran pantalla (porque muy pocos nos acordamos de sus papeles secundarios en films como Mamá, o su rol "protagonista" en Mil Veces Buenas Noches)... ¿Y qué mejor oportunidad que aprovechar su tirón en Juego de Tronos para sacar partido de su imagen, aunque sea en un truño de blockbuster como Dioses de Egipto?

Bruce Willis, por ejemplo, hizo todo lo contrario. Amparado por el éxito mediático de la serie televisiva de Luz de Luna, realizó dos películas que fueron importantes en sus respectivos años: En 1987 interpretó a Walter Davis en la comedia Cita a Ciegas, con Kim Basinger (toda una sex-symbol en aquella época) y en 1988... ¡Booouuummm!!!... La Jungla de Cristal, interpretando a John McClane, el que posiblemente haya sido el papel de su vida y por el que siempre será recordado.

¡Yipi ka yei, hijo de puta!

En el lado contrario tenemos a Tom Sellek y a Don Johnson, que protagonizaban las series mas punteras de su epoca (Magnum y Miami Vice respectivamente) y a los que un cúmulo de malas decisiones, sobre qué películas protagonizar, les condenaron al ostracismo mas absoluto, ya que hoy no se acuerda de ellos ni el "tato" (excepto el señor Tarantino, al que le gusta rescatar a viejas glorias para que todos sepamos lo "guay" director de cine que es poniendo, como ejemplo, a Don Johnson en un papel menor en su infumable Django Desencadenado).

Pero no es Nikolaj el único integrante de Juego de Tronos que ha elegido como el culo... También tenemos a Emilia Clarke (Daenerys Targaryen, en la serie) que interpretó el papel de Sarah Connor en la última chorrada de Terminator (Terminator: Génesis). O Kit Harington (John Nieve, en la serie), interpretando a Milo en la infumable Pompeya, la peor película de todas las que he nombrado hasta ahora.

En fin, que el único con cerebro y buen gusto para seleccionar las películas que debe interpretar ha sido Peter Dinklage (Tyrion Lannister, en la serie), que nos regaló un genial papel en el rol de Bolivar Trask, en la divertida (aunque muy mejorable) X-Men: Días del Futuro Pasado, o en el papel de Eddie Plant en la genial y desternillante Pixels.

3. Tercer punto y quizá el más importante de todos: ¡Soy un gafe!!!

¿Y qué tiene que ver esto con la película? (quizá os preguntéis)... Pues muy sencillo... Hace tiempo vi jugar a un jovencito al fútbol y dije: ¡Este chaval llegará lejos en el deporte!... A los dos días se rompió la pierna y al único sitio al que llegó, fue al hospital (y porque le llevaron en coche).

También me presentaron a un matrimonio hace cosa de unos meses... ¡Esta pareja llegará junta hasta los ochenta años!... A los dos meses se divorciaron (y no muy amigablemente).

Hace años vi la película 300... ¡Este Gerard Butler llegará muy lejos en el mundo de la interpretación! (porque Leónidas le cae bien a todo el mundo)... Y la mayor baza comercial de Dioses de Egipto se transforma aquí en el típico leñador de Arkansas con camisa de cuadros, un rol que el señor Butler no ha abandonado desde hace mucho tiempo, dando igual qué película interpretase.

En fin, que ya ha terminado el discurso de investidura de Mariano y no se qué coño mas deciros...

¡A cascarla!!!

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1 comentarios

  1. Pues a mi la película no me disgustó xD La ví sin muchas expectativas y de eso que la pones para pasar el rato y oyes, su labor la cumple perfectamente xD

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