JUST FOR LAUGHS: Esto sí que es un programa de humor

La verdad es que cuando uno se va haciendo mayor (o viejo, como lo prefiráis llamar) se le empiezan a amontonar las responsabilidades típicas de la edad: Que si pagar la hipoteca de la casa, que si llevar los niños al colegio; que si llevar al abuelo al hospital; que si ir corriendo al supermercado antes de que cierre para comprar ese ingrediente para poder hacer la cena...

En fin... Lo que vulgarmente se llama: ¡Hacerse viejo!!!


Y es que cuando los años pasan y pasan, cada vez tienes menos tiempo para llevar a cabo las cosas que te gustaría hacer, incluída la más necesaria en estos casos: Tirarse agotado al sofá tras una dura jornada de trabajo y poner en la televisión una película o una serie que te interesa (y que, por cierto, tienes grabada desde hace meses en el disco duro, pero sin tiempo para verla).

Aunque siempre hay algún momento de la semana en que lo puedes hacer... ¡Y lo haces con mucho gusto!!! (dejando que tu culo disfrute del cojín del tan ansiado sofá)

Pero la maldición de hacerse viejo llega más allá de lo que podemos entender y cuando llevas quince minutos... ¡Zas!!!... Algo pasa...

Que si el niño ha vomitado sobre la alfombra; que si el perro se ha comido media tortilla de patata que tenías preparada para la cena; que si hay que tirar la basura al contenedor de cinco calles más abajo porque el de tu calle se ha quemado porque un "listillo" (de mierda) ha decidido tirar un papel ardiendo al interior; etc...

¡Y eso te jode!!!

Te jode porque acababas de "entrar" en el argumento de la película, o de enterarte por fin de qué iba esa enrevesada serie que no haces más que verla a trozos (¿dónde han quedado esas series en las que los capítulos eran autoconclusivos y sin necesidad de tener que "tragártelos" todos para entender de qué iba la trama principal?).

En fin... Al final como buen viejo en que te estás convirtiendo, cumples con tus responsabilidades y tras realizar el recado, vuelves al sofá... Aunque ya no es lo mismo...

¡Pero no todo está perdido, mis queridos ancianos de cuarenta años!!!

Existen programas sencillos que nos evaden la mente, haciéndonos olvidar nuestras responsabilidades diarias y... ¡Lo mejor de todo!!!... Uno puede dejar de verlos en cualquier momento sin que por ello se pierda la trama principal de la historia.

Tito Emde está enganchado a Pesadilla en la cocina, un reality nacional (con un formato importado de los USA) en el que las cámaras de televisión nos meten dentro de un restaurante cochambroso que sirve horrorosas comidas y en el que el protagonista de la historia, el cocinero Chicote, mete mano al local hasta convertirlo en un restaurante digno.

Yo por el contrario estoy enganchado al programa canadiense Just For Laughs, un programa de humor que se compone de sketchs de aproximadamente un minuto y medio, en el que se gastan bromas absurdas y, para mí, de muy buen gusto (no como los programas nacionales, que te daban ganas de partirle la boca al subnormal que estaba haciendo la broma, ya que el tema que abordaban no era de risa).

Vale... Los sketchs están editados para que hagan más gracia, pero eso me da igual porque lo que al final importa es que te rías. Y creedme si no paráis de carcajearos con las situaciones que nos propone el programa: Un policía bailando break; un taburete que se rompe, destrozando una mesa de cumpleaños; un carnicero un tanto guarro; un cambio de vestido y de "sexo"; una prueba de boxeo accidentada; etc...

En fin... Una gozada de programa que me saca un montón de carcajadas cada noche y me hace comenzar el día siguiente con renovadas energías.

      

      

      

      

Hasta otra.

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