PROYECTO MARVELS: La transición de Timely Comics a Marvel Comics

Bienvenidos a la génesis de un universo muy conocido para casi todos.

Por supuesto, me refiero al universo Marvel (me confieso mucho más aficionado a Marvel que a DC, en lo que a aventuras de tipos en pijamas vistosos se refiere).

¿Creeis que me excedo cuando hablo de génesis?

Para nada, os explico.

Marvel como tal, nace en los años 60 con las aventuras de Los cuatro fantásticos, Spiderman, Los Vengadores etc... ¿Pero hubo algo antes de eso?... ¿Qué hay de Namor?... ¿Y la antorcha humana (la original, no el chorra ese de Johnny Storm)?...

Y sobre todo... ¿Hubo un antes de que Los Vengadores encontrasen el culo congelado del Capitán América?

¡Pues si chavalotes, si!

Ese "antes" se llamó Timely Comics y Tito Emde que es “mu” majo y “mu” bueno os va a relatar cómo el genio del guionista Ed Brubaker ha conseguido unir dos mismos conceptos (Timely Comics y Marvel Comics) separados por dos décadas y convertirlos en una transición fluída, en un estupendo único arco argumental.

Bienvenidos a...


En primer lugar he de comentaros que no nos encontramos ante el guión escrito por un genio, sino que estamos ante un trabajo genial.

Ahora es cuando pensáis: “ya esta el Emde con sus pajas mentales y su verborrea digna de Cantinflas, hablando sin decir nada”... Pero en esta ocasión os corregiré, pues estáis muy equivocados con esos pensamientos... Ahora os argumento los motivos...

No estamos ante la historia de un genio porque, bajo mi punto de vista, el escritor Ed Brubaker no lo es. Esto es una opinión personal, claro, pues no tengo yo a este buen hombre en el mismo peldaño que a otros guionistas como Frank Miller, Garth Ennis, Alan Moore o Warren Ellis (por citar algunos)... Pero aunque no sea un genio, este tipo sí que es un “currela” de lo más eficiente, lo cual para mi en más de una ocasión es más válido que ser un genio (y no os digo nada para los editores, que suelen admirar a los "currelas"). 

Y el trabajo de Ed Brubaker es genial porque para documentarse entre las montañas de material comiquero de Timely Comics e hilvanar esa información con la de Marvel Comics y conseguir que todo resulte fluído y creíble, es una labor encomiable digna del mayor genio del mundo.

Timely Comics surgió de entre las viejas revistas de género Pulp, donde los héroes llevaban máscaras, no tenían súperpoderes y repartían hostias por los muelles y los bajos fondos. Solían ser individuos atractivos y con bigotillos a la moda de la época, guardando más parecido con Douglas Fairbanks, que con Spiderman.


Este era el prototipo de héroe que se llevaba antes y que aparecía en la práctica totalidad de las revistas Pulp: Aventureros que se enfundaban en sus mallas, o se ponían una máscara, o se ocultaban tras una capa, o... Todo en pos de la justicia, con su buena voluntad, con gran riesgo físico y con un viejo revolver dispuestos a sesgar la vida de los malos.


En estas fechas nacen en la editorial competidora (DC) dos personajes que revolucionarían el medio... Y entonces gracias a cierto superviviente de Krypton (con mallas azules, capa roja y mechón "arremolinao" en la frente) y a cierto huerfano de la ciudad de Gotham (millonario, atractivo y con un traje muy parecido al de un murciélago), las reglas del mundo del cómic cambian por completo.

Cambian porque las aventuras de “mindundis” como El Ángel, Máscara de Fuego o Bala Fantasma, poco tienen que hacer contra las historias de hombres capaces de volar y levantar transatlánticos con una sola mano, o contra las oscuras aventuras de un ricachón de doble vida, que por la noche se transforma en un justiciero al volante de un batmóvil...

Así que Timely Comics se vió obligada a evolucionar, ya que al espectador no le bastaba sólo con los héroes. ¡Necesitaban de superhéroes!

Y volviendo al cómic que nos ocupa, en Proyecto Marvels, Ed Brubaker se “empolla” todo esto que os acabo de contar y lo plasma de manera formidable en su historia cuando, un ancianísimo Dos Pistolas Kid (antiguo héroe del oeste), le pasa el testigo a El Ángel (héroe de la etapa Pulp).

¿Y cómo lo hace Brubaker?

Muy sencillo, el doctor Halloway (alter ego de “El Ángel”) recibe dos pistolas y un antifaz con un texto muy escueto: “De un héroe a otro héroe”.

Y de este modo, entramos de golpe en los comics de los años 40 pero, como ya os he dicho, DC había tomado la delantera creando a los primeros superhéroes... Ahora llegaba el turno de los superhéroes Marvel: Si Krypton tenía un hijo, que es casi un semidios; Atlantis nos brinda el suyo y así surge Namor.

Namor vuela, respira en el mar, tiene superfuerza pero (y esto es por lo que soy más de Marvel y no tanto de DC), este héroe no es un personaje súper-bueno y súper-justo... No... La humanidad es para él poco más que unos desgraciados que vierten mierda sobre su reino, o lo que es lo mismo: Namor tiene más sombras que luces.

El otro superhéroe que se creó (nacido más que nada para que alguien pueda hacer frente a Namor), nació de la ciencia: La Antorcha Humana Original. Antes he dicho lo de "original", porque este hombre sintético que se las ve putas “pa” encontrar su humanidad y muy poco tiene que ver con el niñato "encantado-de-conocerse", perteneciente a Los 4 Fantásticos.

La constante del héroe Marvel es la debilidad: En el caso de Namor, un carácter soberbio´, en el caso de La Antorcha, una falta de identidad. Esto produce un acercamiento al lector, ya que nos encontramos con individuos con defectos y no con empalagosos perfectos, como Superman.

Ed Brubaker nos narra el nacimiento de estos seres por boca de El Ángel, entre las pesquisas que éste va descubriendo sobre un complot nazi (estamos al borde de la segunda guerra mundial)... Y el nacimiento de la era superheroica de Timely Comics se nos resume en una sola página (la que podéis observar a vuestra izquierda).

El bueno de Brubaker nos sigue sumergiendo en los sucesivos hechos que ocurren, con una trama que mezcla la ciencia ficción y el género negro (género este último en el que el guionista se mueve como pez en el agua).

Al "nacer" El Capitán América, los superhéroes se meten de lleno en el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial... Os puedo confesar que a mi el tema del “Capi” dando hostias a los nazis me la “bufaba”, hasta que Brubaker con su magnífico guión me ha hecho disfrutarlo como a un enano.

En serio, no es que yo disfrute con algún tipo de tendencia política en particular, ni gaitas por el estilo, pero es que cuando te cuentan una buena historia, lo único que haces es dejarte llevar y disfrutar del viaje.

En fin, el cómic tiene sus defectos pero todos perdonables, porque lo que se nos cuenta es una gran historia que me niego a destriparos mas.


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