MOT: Un genial cómic de mi adolescencia

Como prometí hace tiempo en uno de los primeros post que publicamos en este blog, voy a hacer la crítica a Mot: Un gran cómic de Alfonso Azpiri, que llenó con su especial talento mis ilusiones semanales, allá por esos tiempos en los que era un chavalín.



Mot comenzó a publicarse por entregas en el suplemento dominical de El País (ya sabéis: El Pequeño País, la revista que también albergaba las historias de El bueno de Cuttlas, Leo Verdura, etc…), allá por el año 1988, para después ser recopilado en tomos (imposibles de encontrar en el mercado, a no ser que te hagas con los cómics en el mercado de la segunda mano).

Posteriormente se han publicado tres tomos (editados por Planeta DeAgostini, en tapa dura y un espectacular papel satinado) que contienen las seis aventuras de este personaje, dibujado por el genial Azpiri.

Para quien no lo sepa, Mot es un monstruo que vive en un armario (vamos, la típica pesadilla que podría atemorizar los sueños de cualquier niño pequeño), con la extraña capacidad de encontrar puertas espacio-temporales por las que se introducirá para vivir unas divertidísimas aventuras junto a Leo, un chaval humano que tiene la desgracia de tener que soportar la desfachatez de este engendro tan particular… Por cierto, Mot significa: Movimientos Orgánicos Telúricos (supongo que ese es el motivo de su facilidad para hallar puertas espacio-temporales).

Como ya he dicho, Mot es un monstruo un tanto particular, no sólo por sus extrañas habilidades, sino también por su forma de ser.

Lo mejor que le puede pasar a cualquier humano que se tope con él, es que le ignore… Si por el contrario le caes bien, prepárate para lo peor: Se hará tu amigo para siempre y destrozará tu hogar en busca de comida (tras haber asaltado y vaciado el frigorífico).

Por eso decía antes que Leo, tuvo la desgracia de conocerlo.


No es de extrañar que con estos personajes, el guión de Nacho sea muy entretenido y divertidísimo, pero sin perder en ningún momento una trama bien construída, con un humor ligeramente ácido e irónico, y perfectamente adaptado para la lectura de un niño.

Y es que así son las historias Mot: Unos cuentos entrañables, perfectos tanto para el público infantil como para la gente adulta (y esa “mezcla” es muy difícil de conseguir en un guión).

Además, en este cómic, Alfonso Azpiri nos ofrece lo mejor de su arte, con unos trazos de lápiz alucinantes y un uso del color que te deja con la boca abierta (las viñetas con lápices de color y acuarelas son realmente increíbles y muy alegres).


Si podéis, mirad las páginas de este cómic (aunque sólo sea en una gran superficie, o en una tienda especializada, ojeándolas a toda prisa para que el encargado no os eche la bronca)… ¡¡Y mejor si compráis todos los cómics!!


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